Reconoció su responsabilidad en un juicio abreviado minutos antes del juicio por jurados. Los hechos ocurrieron entre 2015 y 2020 en la zona cordillerana. Una de las víctimas pidió justicia «para que ningún otro nene sea abusado por un adulto».

Un hombre fue condenado a 12 años de prisión efectiva por el abuso sexual reiterado de dos hermanas, hijas de su entonces pareja. El imputado reconoció la totalidad de los hechos y aceptó la pena máxima prevista para el juicio abreviado, en un acuerdo alcanzado minutos antes del inicio de la selección del jurado.
El acuerdo fue presentado por el fiscal Nicolás Vasiliev, con el aval de la querella y la conformidad de la defensa. Con ese reconocimiento, se evitó la realización del juicio por jurados y se avanzó directamente a la condena.
Según la acusación, los abusos se repitieron entre abril de 2015 y el 14 de agosto de 2020 en viviendas de dos localidades cordilleranas. El condenado convivía con las víctimas y aprovechó ese vínculo de confianza y guarda para cometer los hechos.
La calificación legal fue abuso sexual triplemente agravado: por haber existido acceso carnal, por la calidad de encargado de la guarda y por haberse cometido contra menores de 18 años aprovechando la situación de convivencia.
Durante todo el proceso se priorizó el interés superior de las niñas, su derecho a ser escuchadas y la necesidad de evitar su revictimización, con acompañamiento profesional permanente.
Una de las niñas expresó su conformidad con haber avanzado con la denuncia. Dijo que lo consideraba una solución justa y explicó su principal motivación: «Para que ningún otro nene sea abusado sexualmente por un adulto».
La madre de las víctimas sostuvo que, si bien ninguna pena repara por completo el daño, la condena significa un alivio para sus hijas.
«Sinceramente la pena de doce años no es nada, pero también es reparadora para mis hijas, porque sé que a partir del momento que se haga efectiva él comenzará a cumplirla», afirmó.
Y agregó: «Hoy puedo mirar a mis hijas a los ojos y decirles: ‘Hijas, se logró, se hizo justicia porque yo las escuché, y ustedes se hicieron escuchar y pudieron hablar'».
También describió las secuelas que aún persisten: «Mis hijas tienen consecuencias hasta el día de hoy, porque esto no se sana; se aprende a vivir con esto. Les robó su inocencia…».
Por protección a las víctimas, se reservan los datos filiatorios del condenado y las localidades exactas de los hechos, conforme a la Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes.
Ante una posible situación de abuso, se recomienda resguardar de inmediato la seguridad física y emocional de la víctima y dar aviso a la Justicia para activar el protocolo de intervención.
El Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito (SAVD) brinda acompañamiento especializado a niños, niñas y adolescentes y a sus adultos de referencia, tanto por derivación de Fiscalía como por demanda espontánea.
