Traían la droga desde el conurbano bonaerense y la vendían en la ciudad con delivery, puntos de entrega y cobros por billeteras virtuales. Los acusan de armar una red con 366 transferencias, seudónimos y una sofisticada estructura financiera.

Se elevó a juicio oral y público la causa contra cuatro personas acusadas de vender marihuana y cocaína en Puerto Madryn. Se trata de dos hombres y dos mujeres que, según la acusación, utilizaban WhatsApp y Telegram para ofrecer la droga, captar clientes, fijar precios y coordinar entregas.
Cobraban a través de billeteras virtuales y rendían cuentas a proveedores de fuera de Chubut, siempre bajo seudónimos para no ser detectados.
La investigación se inició a partir de una denuncia anónima contra un vecino del barrio Oeste que todos los días repetía la misma rutina: caminaba hasta la misma esquina, miraba el celular, esperaba y entregaba algo cuando alguien llegaba. Fue descripto como un hombre de unos 35 años, robusto y de pelo corto. Era Maximiliano Lorenzatto.
A partir de allí se realizaron quince semanas de vigilancia, con fotos y filmaciones.
Según la imputación, entre el 7 de enero y el 22 de abril de 2025, Lorenzatto vendió marihuana desde su departamento de Santa Cruz al 600 a distintos puntos de la ciudad.
Para los investigadores, era el eje local de una cadena de menudeo que se abastecía de un proveedor del oeste del conurbano bonaerense y que incluía al menos a otros tres revendedores.
Durante la vigilancia se confirmó lo que decía la denuncia: esperaba cerca de su casa mirando el celular. Cuando llegaba un comprador, este le mostraba la transferencia realizada y Lorenzatto le entregaba la dosis que llevaba en el bolsillo, para luego regresar a su departamento. También se lo vio acercarse a autos estacionados que se retiraban rápidamente.
Además, solía canjear droga por bienes o servicios. De esa forma obtuvo accesorios de computadora y una moto.
En Telegram participaba con el alias “Mari Mari” en el grupo “Sustancias ilegales puerto madryn”. Su última publicación fue: “Llevo 25 a balanza a 25 mil solo por hoy”.
La entrega mayorista
El 21 de abril de 2025, ya bajo vigilancia, Lorenzatto ingresó al domicilio de otro de los imputados, Sergio Barría Barría, en Juan B. Justo al 2100. Llevaba en una mochila un ladrillo de más de 800 gramos de marihuana.
Un allanamiento lo sorprendió mientras dejaba el paquete sobre la mesa del garaje. Un can antinarcóticos marcó la droga. Para la Fiscalía, era una compra mayorista para que Barría pudiera sostener el circuito de ventas. Los acusados intentaron avisar por teléfono al resto del grupo, sin éxito.
En esa casa se secuestraron envoltorios de nailon con cannabis, una caja de telgopor con tallos y hojas, frascos con porros y semillas, y una balanza portátil. En total, un kilo de droga.
Ese operativo precipitó otros cuatro allanamientos la madrugada siguiente. En la casa de Lorenzatto se encontraron nailon, marihuana, una balanza de precisión y un pantalón corto verde fluorescente, la misma prenda que vestía en varias ventas filmadas.
“Flores ricas”
A Barría se lo acusa de vender marihuana de stock propio desde su domicilio. Coordinaba los encuentros por mensajería y usaba expresiones típicas del menudeo: “prensadito”, “flores”, “piedritas” y “flopys”.
En grupos de Telegram como “Puerto Madryn no duerme” y “Compra Venta Puerto Madryn” publicaba avisos como: “Sólo por hoy 4g de flores ricas a 40k solo hoy ahora… me hablan” y “Cambio prensado por algo de mi agrado, ¿a quién le interese guitarra criolla o algo?”.
Sus movimientos de dinero coincidían con chats donde se hablaba de “remeras”, “medias”, “flores” y “purita”. Se detectó la repetición de transferencias de $5.000 vinculadas a consultas por “piedritas”, como se conoce a la droga prensada.
Un chat de WhatsApp entre Barría y Lorenzatto expuso una discusión por el peso de una entrega y terminó con la oferta del kilo:
– Qué hacés amigo, che, me diste 34 g, los pesé ayer cuando se fueron estos muchachos, no llegaban ni a los cincuenta (…)
– Si ayer armaste unos porros, boludo, el otro pibe estuvo armando ahí, por eso.
– Necesitaba hablar con vos, tengo un negocio ahí copado.
– Todo bien perrito, ando necesitando plata, boludo, decime que tenés plata, te llevo lo que quieras.
– Perrito, el kilo está 700.
“No sale, boludo”
La tercera imputada es Micaela de los Ángeles Álvarez, que en Telegram se hacía llamar “Activabebe”. Publicaba fotos de marihuana, comprobantes de transferencias y mensajes como “¿Te quedó paragua?”.
Lorenzatto la tenía agendada como “Mika Prima” y registraba operaciones con ella de hasta $250.000.
En una conversación, Álvarez le reconoce que no pudo vender la sustancia entregada y propone devolvérsela:
– Mirá Maxi, no pasa nada, no vendí, sino te lo doy. No sale boludo, yo publico y no sale, no sé qué onda.
– Bueno, prima, dale, ¿cuánto tenés para pasarme? (…) De última pasame trescientos gramos nomás, yo lo vendo igual. Ya me quedan los últimos tres kilos y le tengo que pagar al chabón (…)
Según la acusación, Álvarez repartía en una moto Corven y en un Volkswagen Suran, secuestrados en sus domicilios de Bordenave y España y de Estanislao del Campo al 200.
El 12 de febrero de 2025 recibió a su nombre una encomienda con casi 400 gramos de marihuana. Las cámaras registraron a una persona con remera negra con logo “DC”, lentes tornasolados y gorra rosa Nike. Esa ropa fue encontrada en su casa.
La línea de cocaína
La cuarta imputada es Yésica Politi, acusada de liderar una segunda línea dedicada a la cocaína desde su casa de José Alberdi al 700.
Sus clientes llegaban en moto, taxi, autos particulares o a pie. Fue vigilada operando en moto junto a Lorenzatto, su expareja.
En su vivienda se hallaron insumos para armar dosis, una balanza digital de precisión y un envoltorio de bicarbonato de sodio, utilizado para cortar la droga. Sus chats, con la jerga del narcomenudeo, la comprometen. En un mensaje junto a su novio afirmaban que ambos “están haciendo plata”.
La arquitectura financiera
La investigación detectó 366 transferencias entre billeteras virtuales y cuentas bancarias de los imputados.
Álvarez manejaba la estructura más grande: 12 cuentas en Mercado Pago, Prex y Lemon, y otras 7 en Banco del Chubut, Banco Nación, Santander Río y Naranja, en pesos y dólares. Un volumen de instrumentos y movimientos incompatible con una persona sin empleo que lo justificara.
Los horarios de las transferencias coincidían con los momentos de venta. La cuenta principal de Lorenzatto en Mercado Libre mostró ingresos sostenidos entre enero y abril de 2025, sobre todo entre las 16 y las 22, la franja de mayor actividad. Los montos más frecuentes corresponden a la escala de precios del narcomenudeo. Desde allí giraba pagos al proveedor bonaerense, ocultando la ruta del dinero para proteger al mayorista.
Al grupo se le imputó comercio de estupefacientes. Para Lorenzatto se solicitarán hasta 6 años de prisión efectiva, ya que tiene una condena en suspenso de 6 meses por robo en Río Grande. Para Barría, hasta 5 años. Para Álvarez, hasta 5 años, por una condena anterior de 3 años por robo agravado en Puerto Madryn. Y para Politi, hasta 4 años y 6 meses, por el mayor daño de la cocaína a la salud pública.
La investigación fue firmada por los fiscales federales de Rawson, Fernando Gélvez y su adjunto Eduardo Vega. Ahora, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia deberá fijar la fecha del debate.
