El ataque ocurrió en el barrio Máximo Abásolo cuando la víctima caminaba por la calle. Un vecino intervino y frustró que el agresor continuara. Las imágenes de una cámara de seguridad fueron difundidas para identificar al sospechoso y alertar a otras familias.

Una joven atravesó un episodio de extrema angustia al ser abordada y manoseada por un hombre encapuchado mientras caminaba por el barrio Máximo Abásolo de Comodoro Rivadavia. El hecho quedó registrado por una cámara de seguridad y ya es materia de investigación policial.
La madre de la víctima relató los minutos de terror que vivió su hija y explicó que decidió difundir las imágenes con un doble objetivo: reunir información sobre el agresor y advertir a otras familias de la zona. «Nunca hubiésemos imaginado que le pase a mi hija. Pasan tantas cosas y ayer nos tocó a nosotros», expresó.
Según reconstruyó la familia, la joven caminaba con auriculares puestos cuando percibió que alguien avanzaba muy cerca de ella. «Primero no se asustó porque pensó que era una persona que simplemente pasaba», contó la madre. Cuando la joven se detuvo, el desconocido se acercó. Ella creyó en un primer momento que se trataba de un intento de robo, pero el hombre la manoseó y recién entonces la víctima se arrojó al piso para frenar el ataque.
Los gritos de la joven alertaron a un vecino que observaba la escena desde la esquina y se acercó de inmediato. Su intervención habría sido determinante para evitar que el agresor continuara. La víctima no conocía al atacante y nunca antes lo había visto. El hombre había tomado precauciones para ocultar su rostro: «Tenía un cuello que le tapaba la boca. Ella alcanzó a verlo de la nariz para arriba», describió la madre.
Pese a ello, la familia considera que el impacto de la situación podría permitir su identificación. «Yo creo que mi hija, si lo vuelve a ver, lo reconoce porque una situación así, de la cara no te olvidás más», sostuvo.
Luego del hecho, la familia radicó la denuncia. Fueron atendidos en la Seccional Sexta y derivados a la Comisaría de la Mujer. Los investigadores deberán analizar las cámaras de seguridad de la zona para reconstruir el recorrido del agresor y establecer su identidad.
La madre exigió además mejoras en las condiciones de seguridad del barrio, en particular un mayor alumbrado público y una presencia policial más habitual, una preocupación que crece por la circulación cotidiana de estudiantes durante las primeras horas de la mañana. Si bien no tenía conocimiento de antecedentes en esa cuadra puntual, admitió que en sectores cercanos se registraron situaciones que generaron inquietud.
Más allá del fuerte impacto emocional, la joven intenta retomar su rutina y continuar con sus estudios. Sus compañeros se ofrecieron a acompañarla y su familia reforzará los cuidados durante sus traslados. «Sabemos que el ánimo no es el mismo… ya te queda el miedo, ya te queda el temor», reconoció su madre.
Hasta el momento, pese a la difusión de las imágenes, la familia no recibió testimonios que vinculen al sospechoso con episodios similares. Por eso piden la colaboración de cualquier persona que haya visto movimientos sospechosos o pueda aportar datos. «El que vio algo y me pueda ayudar, aunque sea para saber quién es esta persona», solicitó la madre.