El Consejo de la Magistratura abrió un sumario a la fiscal general de Rawson, Florencia Gómez, tras las denuncias de cuatro exempleados que relataron un clima laboral de presuntos maltratos, humillaciones y frases discriminatorias.

Por unanimidad, los consejeros Lucía Pettinari, Daniela Pili, Ezio Tracanna y Estefanía Alejo resolvieron iniciar el procedimiento, que estará a cargo de Fanny Ávalos. La causa llegó al Consejo a través del procurador general Jorge Miquelarena, quien recibió el expediente elevado por el Consejo de Fiscales frente a la gravedad de los hechos descriptos.
Los testimonios describen escenas que van desde la humillación pública hasta presuntos actos de discriminación. Un empleado administrativo relató que la fiscal le ordenó viajar de Rawson a Trelew para una entrevista penal y, ante la aclaración de que no tenía dinero ni combustible, le respondió: «Andate en monopatín». La situación derivó en una crisis de llanto del agente y obligó a la intervención del Sindicato de Trabajadores Judiciales del Chubut y de la Procuración General.
Otro denunciante aseguró haber vivido un «trato degradante, sistemático y selectivo» hacia quienes se mostraran en desacuerdo con la funcionaria. Relató que, cuando junto a un compañero presentó una nota pidiendo ser trasladado, Gómez la rompió delante de todo el personal diciendo «esta nota me la paso por el culo». También habría instado a los administrativos a mover el escritorio de una abogada y darlo vuelta contra la pared «a modo de penitencia», además de difundir rumores difamatorios sobre ella calificándola de «inútil» y «pelotuda».
Uno de los episodios más resonados ocurrió un domingo a las 7.33, cuando la fiscal escribió al grupo de WhatsApp de la oficina para saber quién tenía la camioneta del área. Ante la ausencia de respuestas, llamó a un subordinado que le recordó que era día de descanso. «Me chupa un huevo que sea domingo, ¿quién tiene la camioneta?», respondió la funcionaria. Luego habría difundido en la oficina el rumor de que ese empleado era «violento», y habría afirmado que quien le respondió mal «a mí que soy la fiscal jefe… debe cagar a palos a la mujer, debe ser un violento de mierda».
Otros testimonios mencionaron presiones sobre la estabilidad laboral —como la advertencia de que «no estás confirmado»—, la obligación de llevar la camioneta hasta la casa de la fiscal y regresar caminando, y frases discriminatorias ante empleados como «razoná, no pienses como un negro cabeza» o calificativos como «un negro de mierda inservible». También se denunció que la funcionaria los usaba como intermediarios para espiar a una abogada, con comentarios como «fíjense qué está haciendo la pelotuda ésta, porque para pedir licencia e irse a la cordillera a fumar porro es buenísima».
Uno de los agentes sostuvo que la violencia «no se detuvo sino que creció», mientras otro admitió lo difícil que resultó redactar su denuncia: «Es la única vía administrativa propicia que tengo para poner fin a los malos tratos constantes».
A raíz del clima laboral, en julio tres de los denunciantes —incluida la abogada— fueron trasladados a la Fiscalía de Trelew, bajo las órdenes de Omar Rodríguez. El cuarto permanece en Rawson, aunque fue reasignado a otra área.